| La
importancia de un grupo de sostén
Es
sabido por todos, que con la separación se produce
una brusca modificación de la cotidianeidad.
Cambios en los lugares en la mesa, los horarios de encuentro,
los lugares comunes, etc. produciéndose entre otras
cosas una clara sensación de vacío.
Dentro de esta situación, también encontramos
la pérdida de amigos comunes en general (particularmente
los que están casados).
Es innegable que en la separación lo privado pasa
a ser público. Se hace pública la vida íntima
al ponerse en evidencia con el divorcio las desavenencias
conyugales.
En este estado de cosas iremos viendo que la pareja va
perdiendo numerosas situaciones de referencia, el “nosotros”,
la conyugalidad reaseguradora, la familia política,
los proyectos compartidos y por supuesto una dinámica
propia en relación con los hijos. Vemos que el
duelo frente a ésta situación compromete
por lo tanto a los cónyuges, a los hijos, a la
familia política y a los amigos.
Frente a estas vivencias de pérdidas y vacío,
debiéramos rescatar la importancia de lo que llamaríamos
red vincular. Esta consiste fundamentalmente en el apoyo
que se expresa en tener a quien recurrir como en quien
poder pensar para sentirse reconfortado. Sería
un error dar por cierto, que cuando se pasa por esta situación
crítica, los implicados, cuentan con una red de
sostén que actúa como amparador frente a
la inevitable vivencia de desamparo que la separación
conyugal trae consigo.
Ambos padres además se ven comprometidos en la
difícil tarea de contener a sus hijos, que al desdibujarse
el escenario familiar, requerirán de mayor contención
por parte de ellos.
Se hace evidente la necesidad de recuperar, reconstruir
o construir lazos afectivos que permitan a la familia
ir desarrollando el proceso de duelo que se presenta como
ineludible.
Es ahí, donde el grupo cobra una importancia fundamental.
Para concluir es importante saber la definición
de grupo según Pichon Riviere, “conjunto
restringido de personas, que ligadas por constantes de
tiempo y espacio y articuladas por su mutua representación
interna se propone, en forma explícita o implícita,
la realización de una tarea que constituye su finalidad,
interactuando a través de complejos mecanismos
de asunción y adjudicación de roles”.
Valeria Canónico
La llegada de fin de año y las
cosas de la vida
Es
propio del ser humano, tanto por su inmadurez anatómica y
fisiológica al nacer, como la carencia de un psiquismo
desarrollado, la necesidad para sobrevivir de la presencia
de un entorno adulto capaz de abastecerlo en sus
necesidades. Este entorno, está constituido por una trama
tejida por los vínculos de pareja, los vínculos de los
padres con los hijos, los vínculos entre hermanos y otras
personas cercanas y significativas.
Si estamos hablando que la existencia de
esa trama vincular, es la que ha garantizado la posibilidad
de haber sobrevivido y crecido, esto nos da la dimensión de
la importancia y necesidad que tienen para nosotros la
presencia de las personas que han sido partícipes de este
desarrollo.
A partir de esta trama iremos
construyendo propuestas que tienen un imperativo universal,
en cualquier cultura y aún entre individuos de muy distintas
culturas, encontramos la fantasía de unirse sexualmente y
hacer de éste, el proyecto vital más importante. Cuando se
produce la consolidación de la pareja estable, un elemento
axial es la fantasía de perennidad de tal estado. Tener
hijos, ser padres, hace otra marca irreversible sobre la
persona.
Cuando en esta trama se producen algunas
rupturas, no podemos menos que hablar de sufrimiento y de la
necesidad de realizar una serie de duelos frente a las
pérdidas producidas.
Ante una separación o un divorcio, se
pierde el ideal de indisolubilidad depositado en la pareja,
se pierde el "nosotros", los proyectos compartidos, amigos
comunes, generalmente a la familia política, la economía
compartida, experimentando en forma inevitable dolor frente
a la autonomía del otro.
A su vez este duelo compromete no solo a
la pareja, sino por supuesto a los hijos, y al entorno
próximo.
Al separarse, los integrantes de una
pareja se ubican sin saberlo como cuestionadores y
cuestionados de ideales sociales sobre la eternidad del
matrimonio. Se hace pública la vida íntima al ponerse en
evidencia con el divorcio las desavenencias conyugales.
Los padres entretejen el diseño ideal del
hijo. Luego de un divorcio, el proyecto hacia el hijo sigue
vigente pero es realizado en soledad o con otras personas
significativas distintas del progenitor de ese hijo.
Un primer matrimonio es una experiencia
inagural, donde además está implícita la idea de formar una
familia. Un segundo matrimonio trae como consecuencia una
gama de relaciones afectivas (no consanguíneas) entre los
integrantes de las respectivas familiares inagurales de los
segundo cónyuges. Podríamos entender a estas nuevas
configuraciones como familias ampliadas. En estas se
invierte el orden temporal, la elección de pareja es en este
caso posterior al nacimiento de los hijos. Por lo tanto el
hijo es testigo y espectador de ese enamoramiento privado de
los progenitores. La familia ampliada tiene que intentar
apelar a la creatividad para transformar las luchas de
lealtades y los vínculos hostiles en vínculos de pertenencia
a una nueva configuración familiar.
Este breve recorrido realizado nos va
llevando por caminos, que requieren de múltiples esfuerzos ,
elaboraciones y desafíos.
Cuando va llegando fin de año, las
fiestas, la planificación de algunos días de vacaciones,
esto nos exigen de ciertos malabarismos frente a los cuales
muchas veces nos sentimos torpes y poco entrenados para
ellos.
Próximo a ese momento, la publicidad
inunda nuestra vida, con escenas que exaltan situaciones que
se encuentran en nuestro imaginario, brindis donde nunca
faltan las sonrisas, lugares paradisíacos donde los adultos
se divierten mientras los niños juegan con igual
satisfacción.
La realidad, es siempre menos
deslumbrante, pero en cualquier momento del año. A veces nos
vemos impulsados a hacer "balances existenciales" que
entorpecen la posibilidad de ver que contamos con otros,
pero que resulta imprescindible hacerles saber de nuestra
necesidad. Llegamos hasta este momento de nuestra vida,
porque hubo una red de sostén vincular, que lo hizo posible.
No hagamos como Penélope que tejía para luego destejer, hay
momentos en que será imperativo reforzar algunos hilos, o
generar nuevas tramas que nos aporten una mayor contención.
Teresa Mathé
divorciollevadero@hotmail.com
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